Guía definitiva de posturas para dormir: mejora tu descanso y salud

La postura al dormir es un factor clave para la salud musculoesquelética y el descanso reparador. Durante la noche, los músculos y ligamentos de la espalda aprovechan para relajarse y recuperarse, pero esto solo es posible si mantenemos una alineación adecuada de la columna mientras dormimos.
Una buena postura nocturna ayuda a prevenir tensiones indebidas en cuello, hombros y espalda, reduciendo la probabilidad de despertar con dolores o rigidez. Por el contrario, una postura incorrecta mantenida durante horas puede desalinear la columna y contribuir a molestias crónicas: estudios han encontrado que ciertas posturas de sueño se asocian con mayor incidencia de dolor cervical o lumbar al despertar. De hecho, una revisión científica observó que dormir de lado tiende a proteger contra síntomas espinales matutinos, mientras que otras posturas (especialmente las no neutrales) se vinculan con más dolor y rigidez. Mantener una postura inadecuada no solo impacta la columna; también puede influir en la calidad general del sueño y en funciones corporales durante la noche. Por ejemplo, la posición puede afectar la respiración: dormir boca arriba, en ciertas personas, favorece el colapso de la vía aérea y empeora los ronquidos y la apnea del sueño.
Asimismo, una postura desfavorable puede agravar problemas digestivos como el reflujo gastroesofágico nocturno – por ejemplo, dormir del lado derecho o boca arriba tiende a prolongar la acidez, mientras que ciertas posturas la alivian. En resumen, elegir bien la postura al dormir es importante no solo para evitar dolores musculoesqueléticos, sino también para promover un sueño de calidad y prevenir patologías asociadas a la posición corporal. A continuación, analizaremos las distintas posturas para dormir, sus beneficios y dificultades, y las recomendaciones de especialistas (fisioterapeutas, traumatólogos y expertos en descanso) basadas en evidencia científica.
Posturas para dormir y sus beneficios/dificultades
Cada persona tiene una postura favorita al dormir – de hecho, la mayoría de adultos (alrededor del 60-70%) duerme principalmente de lado. Sin embargo, desde la perspectiva de la salud de la columna y otras consideraciones médicas, no todas las posiciones son igual de recomendables. A continuación describimos las posturas básicas – decúbito supino (boca arriba), lateral (de lado) y prono (boca abajo) – y cómo cada una afecta al cuerpo, así como adaptaciones específicas para ciertas condiciones de salud.
Decúbito supino (boca arriba)

Dormir en decúbito supino (boca arriba) consiste en recostarse sobre la espalda con la cara mirando al techo. Esta postura tiende a mantener una alineación neutra de la columna vertebral desde las cervicales hasta la zona lumbar, especialmente si se utilizan apoyos adecuados. Muchos especialistas la consideran una posición beneficiosa para la columna en general, ya que distribuye el peso de manera homogénea y evita torsiones. Por ejemplo, al acostarse boca arriba es útil colocar una almohada debajo de las rodillas para conservar la curvatura natural de la espalda baja y reducir la presión sobre la columna. Esta simple adaptación relaja los músculos lumbares y alivia la tensión en la zona. También se recomienda usar una almohada cervical de altura moderada bajo la cabeza, de forma que el cuello quede alineado con el pecho y la espalda, evitando flexiones o extensiones exageradas. Una almohada demasiado alta en esta posición podría forzar la curva cervical y producir dolor de cuello, por lo que la clave es mantener la cabeza en posición neutra.
Beneficios: Dormir boca arriba permite apoyar la columna en una posición neutral. Bien ejecutada, puede ayudar a prevenir dolores tanto cervicales como lumbares al mantener las curvas fisiológicas. Muchos pacientes con dolor lumbar encuentran alivio durmiendo de espaldas con soporte bajo las rodillas, reportando menos tensión matutina. Además, esta postura evita presión directa sobre hombros y cuello, pudiendo reducir riesgos de compresión o posturas forzadas en esas articulaciones. Otro beneficio curioso es estético: al no tener la cara contra la almohada, disminuye la aparición de arrugas faciales o pliegues en la piel nocturnos (un dato menor de salud, pero que algunas personas aprecian).
Dificultades: Por otro lado, dormir boca arriba no es adecuado para todos. En personas propensas a roncar o con apnea obstructiva del sueño, esta postura puede agravar el problema: en decúbito supino, la lengua y los tejidos blandos pueden desplazarse hacia atrás por la gravedad, estrechando la vía aérea. Esto incrementa las probabilidades de episodios de apnea e interrupciones respiratorias. De hecho, existe una entidad llamada “apnea posicional” en la que el paciente solo presenta apnea cuando duerme boca arriba, mejorando al cambiar de posición. En estos casos, los médicos suelen recomendar evitar el decúbito supino para mejorar la oxigenación nocturna. Otro inconveniente potencial es que algunas personas con dolor cervical refieren más molestias al dormir boca arriba, quizá porque una almohada inadecuada les hiperextiende el cuello. La neuróloga Rachel Salas apunta que dormir boca arriba puede ser “una arma de doble filo” para el dolor: beneficioso para algunos con dolor lumbar, pero a veces problemático para quienes sufren de cuello. En resumen, el decúbito supino brinda una excelente alineación para la columna, pero no es recomendable en quienes tengan apnea del sueño significativa ni en ciertos casos de dolor cervical, y requiere prestar atención a la almohada para que el cuello esté apoyado de manera neutra.
Decúbito lateral (de lado) – izquierda vs. derecha

Dormir de lado (decúbito lateral) es la postura más común y, para muchos expertos, la más saludable en términos globales. Consiste en recostarse sobre uno de los lados del cuerpo, con la cadera y hombro apoyados en el colchón. Dentro de esta postura, podemos distinguir dormir sobre el lado izquierdo o sobre el derecho, lo cual tiene implicaciones particulares que veremos más adelante.
Beneficios generales: La posición lateral permite que la columna esté relativamente alineada siempre que se utilicen apoyos adecuados. Es importante que la cabeza esté apoyada en una almohada lo suficientemente gruesa para llenar el espacio entre el hombro y el cuello, manteniendo así la columna cervical alineada con la dorsal y lumbar (es decir, que la cabeza no quede caída hacia el colchón ni elevada en exceso). Asimismo, es muy recomendable colocar una almohada firme o un cojín entre las rodillas al dormir de lado; esto evita que la pierna superior caiga hacia adelante arrastrando la cadera, lo que torcería la zona lumbar. Con una almohada entre las piernas, se alinean caderas y pelvis con la columna, reduciendo la torsión y aliviando presión en la espalda baja. Esta simple medida también previene que las rodillas choquen entre sí, algo útil en personas con artrosis u dolor en esas articulaciones. En general, mucha gente reporta que el decúbito lateral con almohada entre las piernas es la posición más cómoda para el dolor lumbar crónico, pues mantiene la espalda en posición neutra durante la noche. De hecho, investigaciones indican que dormir de lado tiende a asociarse con menos molestias espinales al despertar en comparación con otras posturas. Un motivo es que dormir de costado permite que la columna “se descomprima” durante el sueño, aliviando la presión sobre los discos intervertebrales. Esta postura lateral también tiene otros beneficios: ayuda a reducir los ronquidos y apnea leves al evitar el efecto negativo de la gravedad sobre la vía aérea (en comparación a dormir boca arriba). Muchos terapeutas de sueño recomiendan la posición lateral como parte del tratamiento postural de la apnea del sueño, incluso usando dispositivos que impiden girarse boca arriba. Además, el decúbito lateral suele aliviar problemas de reflujo gastroesofágico si se elige el lado adecuado: dormir del lado izquierdo ha demostrado reducir significativamente la exposición del esófago al ácido, acortando la duración de los episodios de acidez nocturna. Veremos este punto con más detalle más abajo, pero es un ejemplo de cómo la postura lateral puede influir en órganos internos. También en el embarazo avanzado se suele recomendar dormir de lado (preferiblemente izquierdo) por motivos circulatorios, lo cual discutiremos en la sección de embarazo. En suma, dormir de lado bien alineado suele ser muy beneficioso para la espalda, el cuello y la respiración. No en vano, es la postura que globalmente se considera más saludable y la más frecuentemente adoptada de manera natural.
Dificultades y consideraciones: A pesar de sus ventajas, la postura lateral no está exenta de posibles inconvenientes. Uno de ellos es la presión sobre el hombro y la cadera del lado apoyado: permanecer muchas horas sobre el mismo lado puede generar dolor en el hombro (bursitis, compresión del manguito rotador) o en la cadera (por presión sobre el trocánter mayor del fémur). Para mitigar esto, es útil contar con un colchón que alivie puntos de presión (por ejemplo, espuma viscoelástica que ceda bajo el hombro) y cambiar de lado de vez en cuando durante la noche. Algunas personas refieren adormecimiento del brazo o mano del lado sobre el que duermen, debido a compresión; una correcta almohada cervical que mantenga alineado el cuello y evitar dormir con el brazo bajo la cabeza puede ayudar. También, si la almohada es muy baja o muy alta, el cuello quedará desalineado lateralmente, causando dolor cervical. Se recomienda una almohada de altura acorde al ancho de hombros y firmeza suficiente para sostener la cabeza en línea recta con el cuerpo. Otro detalle: dormir siempre del mismo lado podría, a muy largo plazo, contribuir a asimetrías posturales leves o a desarrollo de arrugas faciales más marcadas de un lado de la cara (por el contacto repetido con la almohada). No es un problema médico grave, pero a veces se comenta desde un punto de vista estético. En cualquier caso, rotar entre lado izquierdo y derecho puede ser beneficioso.
Izquierda vs. derecha: ¿Importa de qué lado dormir? Desde el punto de vista de la columna vertebral y la musculatura, ambos lados son equivalentes siempre que la alineación sea correcta. Sin embargo, en ciertas condiciones médicas hay diferencias:
Reflujo gastroesofágico: Dormir sobre el lado izquierdo es preferible, ya que la anatomía del estómago y el esófago hace que en esa posición la entrada del estómago quede por debajo del esófago, dificultando que el ácido suba. Evidencia clínica muestra que la postura lateral izquierda reduce más eficazmente el reflujo nocturno que dormir boca arriba o sobre el lado derecho. En un estudio, aunque el número de episodios de reflujo fue similar en distintos decúbitos, el ácido se aclaraba mucho más rápido al estar sobre el lado izquierdo que en decúbito supino o lateral derecho. Por tanto, para pacientes con acidez o GERD, la recomendación es clara: dormir del lado izquierdo ayuda a minimizar los síntomas nocturnos y proteger el esófago. Dormir del lado derecho, en cambio, puede empeorar la acidez; se ha visto que la posición lateral derecha prolonga la exposición del esófago al ácido.
Embarazo

A medida que avanza el embarazo, especialmente en el tercer trimestre, se aconseja a las gestantes dormir de lado y preferiblemente sobre el lado izquierdo. Esta recomendación obedece a razones circulatorias: en decúbito supino el útero grávido puede comprimir vasos sanguíneos importantes (la vena cava inferior y la aorta), reduciendo el retorno venoso y el flujo de sangre hacia el feto. Dormir de lado izquierdo alivia esa compresión; mejora el flujo de sangre entre el corazón de la madre, el útero, el feto y los riñones, además de quitar presión sobre el hígado (que se encuentra en el lado derecho). Muchos médicos indican esta postura para optimizar la oxigenación del bebé. Estudios previos habían sugerido que dormir boca arriba o sobre el lado derecho en etapas avanzadas del embarazo podría asociarse a mayor riesgo de complicaciones como preeclampsia o incluso muerte fetal intraútero. Si bien un análisis amplio financiado por NIH en 2019 tranquilizó en parte al indicar que hasta la semana 30 no halló aumento de riesgo significativo por la posición de sueño, los expertos siguen recomendando el lado izquierdo en el tercer trimestre por precaución. En la práctica, lo importante es que la embarazada no duerma boca arriba prolongadamente una vez que el útero es grande, y el lado izquierdo suele ser el más cómodo y beneficioso. (Si siente entumecimiento en la cadera izquierda, puede alternar brevemente al derecho, pero regresando luego al izquierdo). Dormir boca abajo obviamente deja de ser viable según crece el abdomen, pero incluso al inicio del embarazo se desaconseja por la presión sobre el útero. En definitiva, el decúbito lateral izquierdo es la postura estrella para dormir en el embarazo por seguridad y comodidad.
Corazón y circulación: Más allá del embarazo, algunas fuentes señalan que dormir sobre el lado izquierdo podría facilitar ligeramente la circulación sanguínea de retorno (porque la vena cava queda del lado derecho de la columna). No obstante, la evidencia en personas no embarazadas es menos clara en este aspecto. Desde un punto de vista cardiológico, no hay una contraindicación fuerte para el lado derecho salvo en casos muy específicos (algunas condiciones cardíacas donde un decúbito lateral puede resultar incómodo). En general, ambos lados son válidos; escoger el izquierdo puede tener ventajas digestivas y en embarazo, mientras que alternar de lado ayuda a evitar sobrecargar un solo hombro o cadera.
En resumen, dormir de lado con buena alineación es una de las posturas más recomendadas: mantiene la columna recta, reduce estrés en la espalda y puede adaptarse para condiciones específicas (reflujo, embarazo, apnea). Se debe cuidar la postura del cuello con una almohada adecuada y apoyar las piernas para mantener caderas alineadas. Elegir preferentemente el lado izquierdo aporta beneficios adicionales para reflujo y circulación uteroplacentaria en embarazadas, pero ambos lados son preferibles a dormir boca abajo o, en caso de apnea, a dormir boca arriba.
Decúbito prono (boca abajo)

El decúbito prono, o dormir boca abajo, es la postura menos común y, con frecuencia, la menos recomendada desde el punto de vista musculoesquelético. Solo una minoría de adultos (menos del 10%) duerme toda la noche en posición prona, posiblemente porque el cuerpo mismo evita esta postura incómoda. En esta posición, la persona se acuesta sobre el abdomen y pecho, girando la cabeza hacia un lado para poder respirar.
Dificultades y riesgos: Dormir boca abajo supone un desafío para el alineamiento natural del cuerpo. La primera gran desventaja es que obliga a girar el cuello 90º hacia un lado de forma mantenida, generando una torsión extrema en las vértebras cervicales. Esto puede causar o agravar dolor de cuello, rigidez y contracturas musculares cervicales. Además, al estar la cabeza de lado, suele haber asimetría en la postura de los hombros (un brazo arriba bajo la almohada, por ejemplo), lo que añade tensión en la zona de los hombros y parte superior de la espalda. La segunda desventaja es a nivel lumbar: al estar boca abajo, la curvatura lumbar tiende a hiperextenderse (la espalda se arquea hacia abajo) debido a la gravedad y a que el abdomen se hunde en el colchón. Esta desalineación de la columna puede generar presión en las articulaciones intervertebrales y los discos. En palabras de expertos, dormir en esta posición “saca la columna de su alineación: la espalda se arquea y el cuello debe girarse hacia un lado”. No sorprende que numerosos estudios y especialistas consideren el decúbito prono como la peor postura para la espalda, el cuello y incluso la mandíbula. Quienes duermen boca abajo tienen mayor riesgo de despertar con dolor cervical, lumbar o en hombros.
Beneficios o situaciones particulares: ¿Existe algo positivo en dormir boca abajo? Para la mayoría de personas, no mucho, aparte de que podría reducir los ronquidos en comparación con dormir boca arriba. En ciertos casos de patologías de columna muy concretas, el decúbito prono modificado puede aliviar síntomas: por ejemplo, pacientes con enfermedad degenerativa discal lumbar o hernias discales posterolaterales (paracentrales) a veces obtienen alivio acostándose boca abajo, ya que esta posición puede reducir la presión intradiscal. Colocar una almohada delgada bajo el abdomen al dormir prono puede ayudar a “abrir” ligeramente los espacios discales lumbares y disminuir la compresión sobre los nervios, proporcionando cierto alivio en casos de ciática por hernia discal central. De hecho, especialistas en columna mencionan que ante hernias lumbares comunes, algunas personas mejoran durmiendo en prono con soporte bajo la pelvis, mientras que otras con hernias diferentes mejoran en postura fetal lateral. Sin embargo, estas recomendaciones son muy individualizadas. Para la población general, no es una postura que se fomente.
Adaptaciones y consejos si duermes boca abajo: Si a pesar de todo uno solo logra conciliar el sueño en decúbito prono (hay personas acostumbradas que simplemente no pueden dormirse de otra forma), es importante minimizar el daño postural. Los fisioterapeutas aconsejan:
- Usar almohada muy baja o prescindir de ella bajo la cabeza: Cuanto menos esté elevado o rotado el cuello, mejor. Una almohada alta empeoraría la torsión cervical. Incluso se puede intentar girar la cabeza en uno y otro sentido en distintos momentos para no sobrecargar siempre el mismo lado (aunque durante el sueño esto no se controla mucho).
- Colocar una almohada bajo el abdomen/pelvis: Poner un cojín plano o almohada pequeña a la altura del vientre y caderas ayudará a que la región lumbar no se arquee tanto hacia abajo. Este soporte eleva ligeramente el tronco medio, manteniendo la columna más recta. Es un truco fundamental para cualquiera con dolor lumbar que deba dormir boca abajo.
- Mantener las piernas rectas o una ligeramente flexionada: A veces extender demasiado las piernas intensifica la curva lumbar; se puede probar a dormir con una pierna algo doblada hacia un lado (posición “semi-prona”) para aliviar la espalda, aunque esto rota un poco la pelvis. Nuevamente, la almohada bajo las caderas contrarresta la torsión.
- Estirar por la mañana: Quienes duermen boca abajo suelen amanecer algo rígidos. Realizar estiramientos suaves de cuello (rotaciones, inclinaciones) y de espalda al levantarse puede mitigar las molestias acumuladas. Una rutina matutina de movilización compensatoria es recomendable.
En conclusión, dormir boca abajo presenta más desventajas que ventajas para la mayoría de personas. Impone posturas no naturales en cuello y espalda, aumentando el riesgo de dolor cervical, lumbar y en hombros. Por ello, tanto fisioterapeutas como traumatólogos suelen sugerir evitar esta posición. Si es inevitable, se deben hacer las adaptaciones descritas (almohada bajo abdomen, almohada muy fina en la cabeza) para al menos mantener la columna lo más alineada posible. En lo posible, se recomienda entrenarse a dormir de lado o boca arriba usando cojines corporales que impidan girarse, sobre todo si ya se tienen problemas de espalda.
Posturas específicas para condiciones médicas
Además de las consideraciones generales por postura, vale la pena abordar recomendaciones posturales dirigidas a problemas de salud concretos. Ciertas dolencias musculoesqueléticas o médicas pueden mejorar (o empeorar) según la posición en que durmamos. Repasemos las sugerencias de especialistas en algunos casos comunes:
Dolor de espalda baja (lumbalgia)

Para quienes sufren de dolor lumbar o patologías de la zona baja de la espalda, la prioridad al dormir es mantener la curvatura natural lumbar (lordosis) con apoyo y evitar posturas que provoquen tensión en esa área. Las mejores posturas suelen ser boca arriba o de lado con adaptaciones:
Boca arriba con almohada bajo rodillas: Esta es una de las posiciones más recomendadas por fisioterapeutas y médicos para el lumbago. Al poner una almohada o cojín bajo las rodillas, las piernas quedan ligeramente flexionadas, lo que aplana un poco la lordosis lumbar y reduce la presión sobre las vértebras y discos. De este modo se alivia la tensión en la zona lumbar y muchas personas experimentan menos dolor al levantarse. Opcionalmente, se puede añadir una toalla enrollada pequeña debajo de la zona lumbar para soportar la curva natural si el colchón no la sostiene bien. La combinación de almohada bajo rodillas y un soporte lumbar leve mantiene la espalda en postura neutra durante el sueño.
De lado con almohada entre las piernas: La postura lateral, como se describió, también es muy beneficiosa siempre que se mantenga la columna alineada. Colocar una almohada firme entre las rodillas evita que la cadera gire y mantiene la columna recta, reduciendo estrés en la zona lumbar. Idealmente, las rodillas estarán ligeramente flexionadas (posición fetal suave) lo cual abre un poco los espacios intervertebrales lumbares y puede aliviar compresión. Muchos pacientes con ciática o hernias discales lumbares duermen mejor en esta posición fetal lateral, que disminuye la presión sobre el nervio ciático. De hecho, en hernias foraminales (que comprimen la raíz nerviosa lateralmente), suele recomendarse dormir de lado flexionado para aliviar el dolor.
Evitar boca abajo: Como ya mencionamos, dormir en prono no es aconsejable en lumbalgias. Esta postura acentúa la lordosis (a menos que se use almohada bajo el abdomen) y puede agravar una protusión discal existente. Solo en algunos casos de dolor lumbar crónico por discos degenerados, ciertos pacientes encuentran confort tumbados boca abajo con almohada bajo la pelvis, ya que reduce momentáneamente la presión intradiscal. Pero en general, si se tiene dolor de espalda, lo mejor es no dormir boca abajo o hacerlo únicamente con las adaptaciones pertinentes.
La evidencia clínica respalda estas recomendaciones. Por ejemplo, Mayo Clinic enfatiza estos ajustes posturales simples como remedios para el dolor de espalda nocturno. Asimismo, un ensayo clínico publicado en The Lancet demostró que el colchón y la posición influyen en el dolor lumbar crónico: participantes con lumbalgia que durmieron en colchones de firmeza media (que permiten buena postura) tuvieron menos dolor al estar acostados y al levantarse que aquellos con colchones muy firmes. Esto sugiere que una superficie que se adapte moderadamente al cuerpo, sumado a la postura correcta, mejora la evolución del dolor de espalda. En resumen, para el dolor lumbar: dormir boca arriba con soporte bajo piernas, o de lado con soporte entre piernas, son las estrategias más efectivas para mantener la columna cómoda y reducir las molestias.
Dolor cervical (cuello)

Las personas con cervicalgia o problemas cervicales (como artrosis, hernias discales cervicales, contracturas) deben prestar especial atención a cómo queda posicionada la cabeza y el cuello durante el sueño. Una mala posición de la cervical durante horas puede exacerbar la inflamación o pinzamientos nerviosos. Las recomendaciones habituales son:
Dormir de lado o boca arriba, evitando rotaciones del cuello. Tanto la postura lateral como la supina pueden ser adecuadas siempre que la almohada mantenga el cuello alineado. En decúbito supino, algunos pacientes con dolor cervical se sienten peor si la almohada es muy gruesa (porque les flexiona la cabeza hacia adelante). Se suele recomendar en estos casos una almohada cervical contorneada o más delgada que solo llene la curva cervical y sostenga la cabeza sin forzarla. Dormir de lado suele ser bien tolerado siempre y cuando la almohada tenga el grosor suficiente: lo ideal es que la nariz quede en línea con el centro del cuerpo, indicando que la cabeza no está caída ni levantada. Un truco: la almohada debe rellenar el espacio desde el hombro hasta el cuello. Si queda espacio o la cabeza se inclina, hará falta una almohada más alta o firme. En pacientes con hernia discal cervical o radiculopatía (dolor irradiado por compresión nerviosa), a veces dormir de lado contrario al lado doloroso alivia la presión.
Evitar dormir boca abajo (prono): Esta es una prohibición casi unánime para problemas cervicales. Dormir boca abajo obliga a girar el cuello completamente, lo cual puede comprimir las articulaciones facetarias cervicales e irritar raíces nerviosas, empeorando la cervicalgia y los síntomas neurológicos (hormigueos, dolor irradiado). Incluso en personas sanas, esta postura produce rigidez de cuello; en alguien con lesión, es muy desaconsejable. Si por alguna razón la persona solo logra dormir boca abajo, debería utilizar una almohada muy plana o ninguna, y alternar la cabeza hacia ambos lados en la noche (aunque esto último es difícil inconsciente). Pero en general, quienes tienen dolor de cuello deberían evitar totalmente dormir boca abajo.
Elegir bien la almohada: Más allá de la postura, la almohada cervical adecuada es fundamental. Una buena almohada debe mantener la curva natural del cuello (lordosis cervical) y sostener la cabeza de forma que esta siga la línea de la columna dorsal. Si es demasiado alta o dura, forzará una flexión; si es demasiado baja, la cabeza caerá hacia atrás o de lado. Existen almohadas viscoelásticas o de espuma con contornos ergonómicos diseñadas para este fin. Cada paciente es diferente: algunos con dolor cervical prefieren una almohada con soporte firme en el cuello y cavidad para la cabeza (tipo ortopédica), otros simplemente una almohada de altura media ajustable. La evidencia sugiere que mejorar la postura del cuello durante la noche reduce la frecuencia de dolores y espasmos musculares. Por ejemplo, la Universidad de Rochester recomienda que la almohada “mantenga el cuello alineado con el pecho y la zona lumbar” y advierte que una almohada demasiado alta causa tensiones musculares en cuello y hombros.
En caso de dolor agudo de cuello (tortícolis), a veces ninguna postura es cómoda. En esos casos suele aconsejarse apoyar la cabeza de lado con una almohada relativamente firme, e incluso añadir otra almohada abrazada contra el pecho para mantener la posición y no girar inadvertidamente. Aplicar calor local antes de dormir puede relajar la zona y facilitar hallar una postura menos dolorosa.
Resumiendo, para el bienestar cervical conviene dormir boca arriba (con almohada baja) o de lado (con almohada alta) según preferencia, pero siempre manteniendo la neutralidad del cuello. Dormir boca abajo está vetado por el riesgo de empeorar la condición cervical. Una almohada apropiada y de recambio periódico (cada 1-2 años, puesto que pierde soporte) es una inversión importante para estas personas.
Apnea del sueño y ronquidos

En casos de apnea obstructiva del sueño (AOS) o ronquido crónico, la postura al dormir puede marcar una gran diferencia. En la apnea, las vías respiratorias se estrechan o colapsan temporalmente durante el sueño, provocando pausas en la respiración. La gravedad y la posición de la lengua/jaw juegan un rol importante en este colapso. Por tanto, ciertos decúbitos agravan la apnea mientras que otros la mitigan:
Evitar decúbito supino: Dormir boca arriba es, por desgracia, la peor postura para la apnea. En supino, la lengua tiende a ir hacia atrás y la garganta se estrecha más fácilmente. Se estima que en muchos pacientes con AOS, el índice de apnea-hipopnea (IAH) es doble cuando duermen boca arriba comparado con otras posiciones. De hecho, se define “apnea posicional” cuando el IAH supino es al menos 2 veces mayor que en decúbito lateral. Por ello, una terapia común llamada terapia posicional busca justamente evitar que el paciente duerma en supino, fomentando que duerma de lado. Técnicas clásicas incluyen coser una pelota de tenis en la espalda del pijama o usar dispositivos vibratorios que despiertan levemente al dormirse boca arriba. La evidencia muestra que estas intervenciones reducen significativamente los eventos de apnea en pacientes posicionales. En resumen: para el que ronca o tiene apnea, no dormir boca arriba.
Dormir de lado (preferido) o incluso boca abajo: La postura lateral es la más recomendada para quienes sufren apnea leve a moderada o ronquido simple. En lado, la mandíbula y la lengua tienen menos tendencia a caer hacia atrás, manteniendo la vía aérea más abierta. Muchos pacientes logran reducir sus ronquidos notablemente simplemente acostumbrándose a dormir sobre el costado. Incluso dormir en decúbito prono (boca abajo) puede reducir los ronquidos en comparación a supino, ya que la vía aérea queda traccionada hacia adelante. Sin embargo, por los motivos ya dichos, dormir boca abajo tiene otros inconvenientes. Si el paciente tolera dormir de lado, es preferible a boca abajo.
Elevación del tronco superior: Aunque no es exactamente una “postura de lado vs. supino”, vale la pena mencionar que en apnea y reflujo a veces se aconseja dormir con el cabecero de la cama elevado unos 30 grados o usar una almohada de cuña. Esto mantiene la gravedad ayudando a que la lengua no obstruya tanto y mejora la respiración. Si la persona solo puede dormir boca arriba, al menos que no esté totalmente plana.
En conclusión, desde el punto de vista de un especialista en sueño, la mejor postura para apnea del sueño es de lado. Las terapias posicionales formalmente buscan “promover dormir de lado y evitar dormir en supino”. Se ha visto que esto mejora la saturación y reduce la somnolencia diurna en pacientes con AOS posicional. Por supuesto, en apnea severa muchas veces es necesario CPAP u otros tratamientos, pero la postura sigue siendo un complemento importante. Para alguien que ronca ocasionalmente, simplemente aprender a no quedarse boca arriba puede eliminar el problema.
Reflujo gastroesofágico nocturno (acidez)

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) suele empeorar durante la noche al estar acostados, porque es más fácil que el ácido del estómago ascienda al esófago, causando acidez y tos. La postura en cama influye mucho en cuánto reflujo se produce y cuánto dura:
Dormir del lado izquierdo: Como mencionamos en la sección de posturas laterales, el lado izquierdo es el más recomendado para pacientes con reflujo. Esto se debe a la anatomía: en decúbito izquierdo, el estómago queda por debajo del esófago y la unión gastroesofágica está más alta, lo que dificulta el reflujo. Un estudio con monitoreo simultáneo de pH esofágico y posición corporal publicado en American Journal of Gastroenterology halló que dormir sobre el lado izquierdo redujo significativamente el tiempo de exposición ácida en el esófago en comparación con dormir sobre el lado derecho. Aunque el número de episodios de reflujo fue similar, el ácido aclaraba más rápido en decúbito izquierdo que en derecho o supino. En términos prácticos, esto significa menos sensación de ardor y menos daño a la mucosa esofágica. Dormir en lado derecho, por el contrario, favorece que el contenido gástrico permanezca más tiempo en el esófago. Por tanto, la recomendación es clara: si sufres de reflujo, duerme sobre tu lado izquierdo.
Evitar comer antes de acostarse y elevar cabecera: Más allá de la postura lateral izquierda, los expertos (y la lógica) sugieren no acostarse inmediatamente tras cenar, para disminuir la probabilidad de reflujo. Pero una vez en la cama, además del lado izquierdo, se puede elevar ligeramente la cabecera (10-15 cm) con tacos bajo las patas de la cama o usando una almohada en cuña. Esta inclinación utiliza la gravedad para mantener el ácido en el estómago. Incluso dormir boca arriba pero con torso elevado puede ayudar a quienes por alguna razón no pueden dormir de lado, aunque el lado izquierdo sigue siendo superior.
Almohada adecuada: Evitar almohadas que solo eleven la cabeza y no el torso, ya que doblar solo el cuello puede aumentar la presión intraabdominal. Mejor una inclinación desde la cintura. Existen almohadas específicas para reflujo.
En síntesis, la posición decúbito lateral izquierdo es la aliada del paciente con reflujo nocturno, reduciendo notablemente los síntomas. Esta recomendación está respaldada por estudios clínicos y es parte de las guías de manejo postural de ERGE. Combinada con cambios de hábito (no comidas copiosas antes de dormir, evitar irritantes) puede mejorar mucho la calidad del sueño de quienes padecen acidez.
Embarazo

Ya discutimos en detalle el tema de la postura en el embarazo al hablar del decúbito lateral. Resumamos los puntos principales para embarazadas:
A partir de mitad del segundo trimestre (semana 20 en adelante) no se recomienda dormir boca arriba por riesgo de síndrome de hipotensión supina (el útero comprime la vena cava e impide el adecuado retorno de sangre al corazón, pudiendo marear a la madre y reducir flujo al bebé). Dormir boca abajo se vuelve imposible conforme crece el abdomen. Por tanto, la única postura lógica es de lado.
Se prefiere el lado izquierdo sobre el derecho, porque anatómicamente se evita presión sobre el hígado (que está a la derecha) y se optimiza la circulación útero-placentaria. Dormir del lado izquierdo mejora el aporte sanguíneo al feto y riñones maternos. Algunos estudios observacionales asociaron dormir del lado derecho o supino con mayor riesgo de mortinatos o preeclampsia, aunque estudios más recientes sugieren que hasta las 30 semanas quizás no sea tan crítico. En cualquier caso, por seguridad se insiste en el lado izquierdo en el tercer trimestre.
Uso de almohadas: La embarazada suele beneficiarse de almohadas de apoyo extra. Una almohada entre las rodillas para alinear caderas, otra bajo el vientre para sostener el peso del abdomen y reducir tracción en la espalda, e incluso una pequeña en la zona lumbar. Existen cojines corporales largos en forma de “C” o “U” diseñados para embarazadas que permiten apoyar barriga y espalda simultáneamente, manteniéndola de lado cómodamente. Esto alivia muchísimo los típicos dolores lumbares o de cadera en el embarazo. También ayuda con la circulación.
Incomodidades: A pesar de que el lado izquierdo es lo ideal, muchas embarazadas tienen que alternar porque se entumece la cadera o duele el hombro. Se sugiere cambiar al lado derecho por ratos cortos si es necesario (no hay problema en hacerlo esporádicamente), y volver luego al izquierdo. Sobre todo, escuchar al cuerpo: si al estar boca arriba se siente mareo o malestar, girar de lado de inmediato.
En definitiva, para embarazo: dormir de lado (izquierdo preferido) con almohadas de soporte es la fórmula ganadora. Esto maximiza la comodidad de la madre y la seguridad del feto. Muchas matronas y obstetras resumen esta recomendación con la frase «Sleep on side, left is best».
Hernias discales y problemas de columna

En pacientes con hernias discales (ya sea cervicales o lumbares) u otras patologías específicas de columna (estenosis espinal, espondilolistesis, etc.), la postura puede usarse terapéuticamente para aliviar la presión sobre los nervios.
Hernia discal lumbar: Como se mencionó en dolor lumbar, la posición fetal (de lado con rodillas hacia el pecho) suele aliviar la presión de hernias que comprimen raíces nerviosas por detrás (foraminales). Es muy útil en ciáticas. Alternativamente, algunas hernias centrales pueden sentirse mejor en decúbito supino con las piernas elevadas (por ejemplo, apoyadas sobre un almohadón grueso o usando una cama ajustable que levante las rodillas). Esto reduce la tensión de la raíz nerviosa. Algunos casos de hernia discal con dolor hacia la pierna (ciática) incluso duermen en posición semisentada o reclinada, que es otra opción (sillón reclinable o cama articulada) para disminuir el peso sobre la columna. Por contraste, una hernia paracentral a veces alivia en decúbito prono con almohada bajo el vientre, como destacamos antes, porque abre el espacio del canal vertebral ligeramente. En general, cada paciente debe probar cuál postura le reduce el dolor radicular, pero nunca forzarse a una postura que aumente la pierna dormida o dolor. Si acostado boca arriba empeora el hormigueo en la pierna, cambiar a fetal lateral, etc.
Hernia discal cervical: Para hernias cervicales, es fundamental mantener el cuello neutro. Se suele recomendar dormir boca arriba con almohada baja o de lado con almohada alta, según lo que cause menos dolor. A veces un pequeño rollo cervical en la almohada (una toalla enrollada) brinda soporte adicional a la curva del cuello. Evitar absolutamente boca abajo. Algunos pacientes con hernia cervical encuentran alivio durmiendo en una posición semisentada (varios cojines en la espalda) para no apoyar el cuello completamente horizontal; esto puede reducir la presión discal cervical.
Estenosis de canal lumbar (estrechamiento del canal medular): Los pacientes con estenosis lumbar suelen sentir alivio al flexionar la columna (porque aumenta el espacio para la médula). Por ello, se les recomienda dormir de lado en fetal o boca arriba con las rodillas apoyadas en almohadas (posición flexionada). Dormir boca abajo puede ser muy molesto en estenosis porque archiva la espalda y comprime más. Muchos con estenosis severa incluso prefieren una cama reclinable.
Espondilolistesis/isthmica (desplazamiento vertebral): A veces estos pacientes duermen mejor ligeramente inclinados (reclinados) para acomodar la columna.
En resumen, para problemas de columna severos no hay una única fórmula, pero en general las posturas que mantienen la columna alineada y a menudo algo flexionada (fetal, supino con almohadas) alivian la presión neural. Las posturas de extensión (como prono) solo ayudan en ciertos casos de hernia discal específica y bajo supervisión. Siempre se debe privilegiar la comodidad y la postura que menos dolor provoque durante la noche. Un fisioterapeuta puede ayudar a cada paciente a encontrar la mejor posición y almohadillado según su diagnóstico.
Problemas de cadera y rodillas

Para personas con dolor de cadera (por artrosis, bursitis trocantérea, tendinopatías) o dolor de rodillas (artrosis, lesiones ligamentosas), la postura al dormir también influye en la comodidad articular:
Dolor de cadera: Si duele una cadera, generalmente no conviene dormir sobre ese lado porque la presión directa del peso puede agravar la bursitis o la inflamación. Es mejor dormir del lado contrario al de la cadera afectada, o boca arriba. En decúbito lateral (sobre el lado sano), se debe colocar una almohada gruesa entre las rodillas para mantener ambas caderas alineadas y evitar que la cadera superior rote internamente sobre la inferior. Esto mantiene las caderas “apiladas” una sobre otra y reduce el estrés en la articulación dolorida. Además, esta almohada alivia la tensión en la cadera superior al acolchar la zona entre rodillas. Otra opción es la postura supina (boca arriba) con una almohada bajo las rodillas, lo que descarga algo de peso de las caderas. Dormir boca arriba reparte el peso de manera uniforme y evita presión lateral en la cadera, siendo a menudo bien tolerado; con la almohada bajo rodillas se reduce la tirantez en flexores de cadera y se relaja la articulación. Dormir boca abajo no suele ser recomendable si hay dolor de cadera, porque en prono la espalda puede arquearse y alterar la posición de la pelvis, sumando tensión en las caderas. Asimismo, las caderas quedan en rotación externa forzada en prono, lo cual no es ideal para articulaciones doloridas. En caso de bursitis trocantérea (inflamación en el lateral de la cadera), es crucial un colchón con buen acolchado: un colchón muy firme puede causar más dolor en la cadera al no ceder nada (en tales casos, un cubrecolchón acolchado o un colchón de memoria aliviará la presión en el trocánter).
Dolor de rodillas: Para rodillas dolorosas, la posición de lado con almohada entre las piernas también es excelente, ya que evita que las rodillas se rocen o compriman una contra otra. En casos de artrosis, muchas personas sienten alivio apoyando la rodilla dolorosa sobre una almohada incluso cuando duermen boca arriba (por ejemplo, si duermen boca arriba, pueden poner un pequeño cojín debajo de la curva de las rodillas de modo que queden semiflexionadas y la articulación más relajada). No es bueno dejar la rodilla completamente extendida sin apoyo si duele, porque puede haber hiperextensión; una ligera flexión con almohada pequeña debajo mantiene la rodilla en posición de descanso. Para quienes han tenido cirugía de rodilla, normalmente se indica dormir boca arriba inicialmente con la pierna extendida (para no perder extensión), pero tras la recuperación inicial, de lado con almohada suele ser más confortable. En lesiones ligamentarias, a veces se duerme con una férula; la postura boca arriba puede ser la única posible temporalmente.
En general, las almohadas son aliadas para cadera y rodillas: ubicar cojines estratégicamente reduce la carga en estas articulaciones. También un colchón con cierta amortiguación (espuma de memoria o látex) ayudará a quienes tienen dolor de cadera o rodillas porque alivia puntos de presión. Recordemos que demasiada firmeza puede agravar una cadera artrósica al presionar el hueso contra la superficie. Por eso se aconseja colchones de firmeza media con superficies acolchadas (pillow-top) para estos casos.
Influencia del colchón y la almohada en la postura al dormir
La postura ideal al dormir no solo depende de cómo colocamos nuestro cuerpo, sino también de sobre qué lo colocamos. Un colchón inadecuado o una almohada de mala calidad pueden sabotear incluso la mejor intención postural. Desde la perspectiva de un experto en colchones y descanso, es crucial adaptar la elección de colchón y almohada a la postura habitual de sueño de cada persona, buscando un equilibrio entre soporte y comodidad. En esta sección, exploraremos cómo el tipo de colchón, su firmeza y las características de la almohada influyen en la postura y salud al dormir.
Tipos de colchones según la postura recomendada

En el mercado existen diversos tipos de colchones, principalmente categorizados por su material interno: espuma viscoelástica, látex, muelles (resortes) – incluyendo muelles tradicionales o muelles ensacados – y colchones híbridos (combinación de muelles con capas de espuma o látex). Cada tipo tiene propiedades distintas de adaptabilidad, soporte y distribución de presión, lo cual interactúa con la postura del durmiente:
Colchones de espuma viscoelástica (memory foam): Se componen de espuma de poliuretano viscoelástica que responde al calor y peso del cuerpo, moldeándose a su contorno. Adaptabilidad: Son muy adaptables, reducen los puntos de presión al hundirse bajo las zonas más pesadas (hombros, caderas). Esto es excelente para dormir de lado, ya que evita que el hombro y la cadera soporten toda la presión; la espuma reparte el peso y mantiene la columna alineada. Estudios indican que la viscoelástica disminuye la presión en espalda y piernas cuando duermes de costado, aliviando molestias musculares o articulares. Firmeza: Pueden encontrarse en diversas firmezas, aunque típicamente van de media a suave (dependiendo de la densidad y capas). Un viscoelástico muy suave (nivel 3-4/10 en escala de firmeza) se recomienda para personas de poco peso o que duermen estrictamente de lado, pues ofrece un «abrazo» que protege las articulaciones. Uno de firmeza media (5-6/10) brinda más soporte y es apto para combinaciones de posiciones. Otras características: Absorben bien el movimiento (bueno para parejas) y son silenciosos. Como contra, tienden a ser menos transpirables que otros tipos (retienen calor) y pueden dar sensación de hundimiento difícil de girar el cuerpo (algo a considerar si el durmiente se mueve mucho). En resumen, un colchón viscoelástico de calidad es ideal para aliviar puntos de presión y mantener la alineación en postura lateral, y funciona también para quien duerme boca arriba si la firmeza es media, pero quizá no sea la mejor opción para alguien que duerme boca abajo (a menos que sea un modelo más firme) por el exceso de hundimiento en abdomen.
Colchones de látex: Pueden ser de látex natural (derivado de la savia del árbol del caucho) o sintético. Son conocidos por su elasticidad y respuesta rápida (no quedan hundidos al cambiar de posición, recuperan la forma enseguida). Adaptabilidad: Ofrecen un contorno al cuerpo similar al de la espuma pero con más rebote. Típicamente tienen una firmeza media o media-baja, combinando soporte con cierto grado de suavidad. Se recomiendan a menudo para camas articuladas y para quienes buscan un material más ecológico o hipoalergénico (el látex naturalmente resiste ácaros, moho, etc.). Para postura de lado, un buen látex puede funcionar bien ya que cede en hombros/caderas lo suficiente. Para boca arriba, proporciona soporte decente, aunque si es muy blando podría necesitar una base firme. Transpirabilidad: El látex es denso y no muy fresco; no disipa el calor tan bien y puede no ser ideal en climas cálidos o personas calurosas. Durabilidad: Son bastante duraderos pero pesados. En general, un colchón de látex de firmeza intermedia puede servir a durmientes laterales y boca arriba cómodamente. No suele recomendarse para quien busca extra firmeza, ni para quien duerme boca abajo a menos que realmente le guste la sensación más suave (aunque según algunos fabricantes, para prono convendría más firmeza).
Colchones de muelles (resortes): Existen los muelles tradicionales (Bonell) y los muelles ensacados (individuales). Los de muelles tradicionales suelen ser más firmes y rebotantes; los de muelles ensacados se adaptan mejor al cuerpo al ser cada resorte independiente. Soporte: Los colchones de muelles ofrecen un soporte fuerte y una alta transpirabilidad. Un colchón de muelles clásico tiende a ser firme (nivel 7-8/10), lo que va bien para dormir boca arriba ya que mantiene la columna sostenida. Para dormir boca abajo, muchos prefieren también esta firmeza pues evita que el tronco se hunda (manteniendo la espalda más recta). Adaptabilidad: Donde pueden fallar es en adaptarse a la curva del cuerpo cuando se duerme de lado: un muelle muy firme con escaso acolchado puede dejar un hueco bajo la cintura y presionar fuertemente hombro y cadera, desalineando un poco la columna lateral. Por eso, para durmientes laterales en colchón de muelles se recomiendan los modelos con acolchado adicional (pillow-top, capas de espuma encima) o de muelles ensacados con zonas de confort. Muelles ensacados: Son una variante moderna donde cada resorte está envuelto en una bolsa de tela y funciona independiente. Esto mejora la adaptabilidad y elimina ruido. Son considerados una opción muy equilibrada: brindan gran transpirabilidad y firmeza customizable (dependiendo de cuántas capas de espuma se pongan encima, se logra desde sensación media a más suave). Un experto menciona que los muelles ensacados son ideales para personas calurosas y vienen en distintas firmezas según sus capas superiores. Suelen amoldarse menos que la espuma pura, pero lo suficiente para la mayoría. En general, un colchón de muelles ensacados con firmeza media o medio-firme es versátil: permite buena alineación en decúbito supino, soporte para prono (si no tiene una capa muy blanda), y con un topper adecuado puede funcionar para lateral. Resumen: Durmientes boca arriba o boca abajo a menudo prefieren la solidez y frescura de un buen colchón de muelles (un soporte firme evita hundimientos nocivos). Durmientes de lado pueden usarlos pero deberían buscar modelos con acolchado en la parte superior para evitar presión en hombro/cadera.
Colchones híbridos: Combinan lo mejor de ambos mundos: núcleo de muelles (generalmente ensacados) + capas superiores de espuma viscoelástica, látex u otras. Estos colchones son muy populares porque ofrecen soporte firme en el núcleo y confort en la superficie. Un híbrido típico de calidad tendría muelles ensacados para soporte zonificado y a 2-5 cm de espuma viscoelástica o látex arriba para contornear. Ventaja: Son adecuados para todas las posturas dependiendo de cómo se construyan. Por ejemplo, un híbrido de firmeza media (6.5/10) con espuma de memoria en la superficie brinda alivio de presión para dormir de lado, a la vez que los muelles impiden hundirse demasiado, manteniendo alineada la columna en supino o prono. Muchos expertos indican que un colchón de firmeza media a media-firme (que suelen ser híbridos) funciona bien para la mayoría de personas sin condiciones especiales, ya que provee un balance entre comodidad y soporte. Un estudio clínico, como mencionamos, encontró que colchones de firmeza media mejoraron el dolor de espalda en comparación con firmes, lo que sugiere que un híbrido (que típicamente cae en ese rango medio) puede ser beneficioso para la columna. Personalización: Los híbridos vienen en mucha variedad; por ejemplo, algunos priorizan más espuma para que se sientan más suaves (aptos para lateral), otros tienen menos acolchado para ser más firmes (aptos para prono). Así, uno puede elegir según su postura predominante.
En definitiva, no hay un «único» tipo de colchón perfecto para cada postura, pero sí características a buscar:
- Si duermes de lado: favorece colchones con alivio de presión en hombros y caderas. Espumas viscoelásticas o látex suave son excelentes, o híbridos con buena capa superior. Firmeza entre suave a media (4-6/10) suele funcionar para permitir algo de hundimiento controlado.
- Si duermes boca arriba: necesitas soporte uniforme para mantener la columna recta, especialmente la zona lumbar. Colchones de firmeza media a medio-firme (5-7/10) son indicados. Aquí casi cualquier tipo (muelles, espuma densa, híbrido) puede valer, siempre y cuando mantenga la columna sin curvarse en exceso. Mucha gente encuentra comodidad tanto en muelles ensacados con pillow-top como en espuma alta densidad, según preferencia personal.
- Si duermes boca abajo: requieres un colchón firme o al menos con soporte fuerte para que las caderas/abdomen no se hundan más que el resto del cuerpo. Por eso, a los durmientes prono se les suele sugerir firmeza medio-firme a firme (>7/10) . Los colchones de muelles firmes o espumas de alta densidad son adecuados. Uno demasiado suave podría exacerbar la curvatura lumbar. Curiosamente, alguna guía comercial sugiere colchón «blando» para prono, pero la mayoría de expertos favorecen lo contrario: firmeza para sostener. Un pequeño acolchado arriba puede estar bien, pero el núcleo debe ser firme.
Finalmente, también influye el peso y complexión del durmiente: una persona muy liviana podría encontrar un colchón de muelles firme demasiado duro incluso durmiendo boca abajo, mientras que una persona pesada hundirá más cualquier colchón (por lo que si duerme de lado quizá necesite firmeza media pero con buena altura de espuma para no pegar contra los muelles). Los fabricantes suelen dar guías de peso por nivel de firmeza. Lo importante es lograr que el colchón mantenga la columna alineada en la postura habitual, llenando los huecos (p. ej., zona lumbar en supino, cintura en lateral) y soportando las partes más pesadas (caderas, torso) sin excesivo hundimiento.
Firmeza y adaptabilidad: ¿cómo elegir la mejor para la postura? La firmeza del colchón se refiere a cuán duro o blando se siente al acostarse en él. No es lo mismo que soporte (un colchón blando puede soportar bien si es de calidad, y uno duro puede soportar mal si se deforma), pero en general la firmeza influye en la postura de la columna durante el sueño. Como hemos ido mencionando:
Durmientes laterales: suelen necesitar firmeza baja a media para permitir que el hombro y la cadera se hundan un poco y así la columna quede recta. En una escala estándar de 1 (ultra blando) a 10 (ultra firme), se suele recomendar alrededor de 3 a 6/10 para quienes duermen de lado. Esto corresponde a colchones suaves, mediosuaves o de firmeza media. Una persona delgada puede inclinarse al 3-4, mientras que alguien más pesado tal vez un 5-6 para no hundirse demasiado. La idea es minimizar puntos de presión: un colchón demasiado firme elevará el torso y pelvis, dejando el hombro sin hundir, lo que inclina la columna lateralmente. Estudios de ergonomía del sueño señalan que los colchones más blandos tienden a mejorar la alineación lateral en personas con curvas acentuadas (caderas anchas) porque acomodan la forma del cuerpo.
Durmientes boca arriba: necesitan firmeza media a medio-alta. Un rango típico sería 5 a 7/10 en la escala. Esto es firmeza media, medio-firme o ligeramente firme. ¿Por qué? Porque de espaldas, si el colchón es demasiado blando, las caderas se hundirán más que el resto, generando una curvatura lumbar no deseada (efecto hamaca). Si es demasiado firme (tipo tabla), puede haber un espacio entre la zona lumbar y el colchón, faltando soporte, lo que también causa molestia. Por eso la elección intermedia: que el colchón ceda lo suficiente para que los glúteos y espalda alta se acomoden, pero rellene la zona lumbar para sostenerla. Ejemplo: un colchón etiquetado como «medium-firm» suele tener esa cualidad de combinar alivio de presión con soporte. De hecho, la investigación de Kovacs et al. en pacientes con dolor lumbar sugiere que una firmeza media (aprox 5.6 en escala europea Hs) fue superior a una firmeza muy alta (2.3 Hs) en términos de reducir dolor y discapacidad. Esto contradijo la creencia antigua de «colchón duro para la espalda» y apunta a que un poco de adaptabilidad mejora el alineamiento. Así, para la mayoría de quienes duermen boca arriba, un colchón de término medio es óptimo.
Durmientes boca abajo: se suelen beneficiar de firmeza alta. Valores de 7/10 o más en la escala se consideran firmes apropiados para esta postura. El motivo principal es evitar que la pelvis se hunda. Con un colchón firme, el cuerpo permanece más «plano». Claro que no se quiere algo tan rígido que duela el pecho o rodillas, pero sí que ofrezca bastante push-back (empuje). Muchos fabricantes indican que para quienes duermen prono, lo mejor son colchones firmes de muelles o espumas de alta densidad, incluso modelos ortopédicos. Sin embargo, cada persona es distinta: por ejemplo, si alguien duerme boca abajo pero es muy delgado, un colchón extremadamente firme podría hacerle sentir incómodos los huesos. En tal caso, un medio-firme (6.5-7) con una capa de confort podría ser suficiente. Lo importante es que al tumbarse boca abajo, la columna no se curve hacia abajo. Algunos terapeutas sugieren que un colchón ligeramente más blando con una almohada debajo de las caderas podría funcionar en prono; pero esto ya es una adaptación. Generalmente, la guía es: a mayor firmeza, mayor soporte para prono, por lo que se recomienda por encima de 7/10 en firmeza.
Durmientes combinados: Muchas personas cambian de postura durante la noche (por ejemplo, inician de lado y terminan boca arriba). En esos casos conviene un colchón versátil, de firmeza media o media-firme que acomode todas las posiciones razonablemente. Un término medio (6/10) suele funcionar bien ya que no es ni excesivamente blando ni excesivamente duro. También debe ser un colchón que facilite moverse (los muy blandos tipo memory foam puro a veces dificultan el cambio de posición). Los híbridos o muelles ensacados de firmeza media son populares para “combination sleepers”.
Además de la firmeza, está la adaptabilidad o soporte zonificado: algunos colchones ofrecen zonas más firmes donde se necesita (lumbar) y más suaves en hombros. Esto puede ayudar mucho con la postura, especialmente en lateral (donde quieres que el hombro se hunda pero la cintura tenga soporte). Es algo a considerar en colchones de gama alta.
Resumiendo, la firmeza óptima depende de la postura predominante: lateral -> suave/medio; supino -> media; prono -> firme. Y en cualquier caso, un colchón de calidad debe mantener las curvas naturales de la columna. Uno excesivamente blando que se deforma en forma de U no es bueno para nadie, y uno excesivamente rígido que no se adapta nada tampoco. La evidencia científica, como vimos, sugiere que la moderación (colchón de firmeza intermedia) obtiene los mejores resultados globales para la espalda. Desde el punto de vista de un traumatólogo, un colchón debe sostener la columna en posición neutra como si estuviéramos parados derecho, solo que horizontalmente. Desde el punto de vista de un experto en colchones, la firmeza correcta es la que logra eso considerando el peso y postura del usuario.
Elección de la almohada según la postura de sueño

La almohada es el otro pilar fundamental para una buena postura al dormir. Una almohada inadecuada puede anular los beneficios de un buen colchón o de colocarse correctamente. Los objetivos principales de la almohada son: sostener la cabeza y mantener el cuello alineado con la columna. La altura, firmeza y material de la almohada deben elegirse en función de la postura habitual:
Para dormir de lado: Se requiere la almohada más alta de los tres casos, ya que debe rellenar el espacio desde el hombro hasta la cabeza. Imaginemos la distancia desde la oreja hasta el colchón; esa es la altura aproximada que la almohada debe tener una vez comprimida. Si la almohada es demasiado baja, la cabeza caerá inclinada hacia abajo, forzando el cuello lateralmente; si es demasiado alta, ocurrirá lo opuesto. La alineación ideal es que la nariz apunte derecho hacia el techo (o esté alineada con el centro del pecho), indicando que la cabeza está recta, sin inclinarse. Firmeza: suele convenir una almohada de firmeza media a firme para que no se aplaste totalmente con el peso de la cabeza durante la noche. Algunas de las mejores opciones son almohadas de espuma viscoelástica contorneada o de látex, ya que mantienen la altura. Una almohada de plumas puede ser demasiado aplastable a menos que se use una muy gruesa o se doblen. También existen almohadas específicas para dormir de lado, con diseños ergonómicos (incluso con espacios para el hombro). Estudios y expertos enfatizan que mantener el cuello alineado en lateral previene dolores: por ejemplo, un texto médico señala que una almohada debe “mantener el cuello alineado con el pecho y la zona lumbar”, lo que en lateral se traduce a mantener la línea recta desde la cabeza hasta el coxis.
Para dormir boca arriba: Se necesita una almohada de altura intermedia o baja, dependiendo de la complexión. Lo crucial es que la almohada llene la curva del cuello sin empujar la cabeza hacia adelante. Cuando estamos boca arriba, si la almohada es muy gruesa, la barbilla se aproximará al pecho, poniendo el cuello en flexión y eso puede generar tensión cervical. Por el contrario, sin almohada o muy plana, la cabeza caerá hacia atrás en hiperextensión, también incómodo. Entonces, el punto dulce es una almohada que sostenga la cabeza de forma que, vistos de perfil, el cuello siga la línea recta del resto de la columna (ni muy flexionado ni muy extendido). Muchas almohadas cervicales tienen un reborde más alto para el cuello y una concavidad para la cabeza, justamente para la postura supina. Firmeza: media; a algunas personas con lordosis cervical pronunciada les va bien almohadas de espuma con memory foam que se amoldan y soportan el cuello. Otras pueden preferir una almohada tradicional de fibra, siempre que no sea extremadamente alta. Un consejo habitual: si al acostarte boca arriba notas que la mirada queda dirigida hacia los pies, la almohada está muy alta; si queda hacia atrás (parecería que ves la pared detrás de ti), está muy baja. Debe quedar mirando al techo en posición neutra. Además, para ciertas condiciones (como apnea leve o reflujo, como vimos) se puede considerar una almohada un poco más alta/inclinada, pero entonces se cuida que sea desde la espalda, no solo cuello doblado. Soporte extra: algunos individuos con dolor cervical crónico usan, además de la almohada bajo la cabeza, una pequeña toalla enrollada colocada justo en la curvatura del cuello para apoyar mejor esa zona. Esto puede brindar alivio y mantener la lordosis natural. Siempre la idea: cuello alineado con pecho y espalda.
Para dormir boca abajo: Idealmente, no se usaría almohada en la cabeza en esta postura, o se usaría una almohada muy delgada. ¿Por qué? Porque estando boca abajo, la cabeza ya está girada 90º; si además la elevamos mucho con una almohada, estamos sumando una extensión cervical significativa a la rotación, lo cual es una gran carga para las vértebras. Una almohada gruesa en prono forzará más la curvatura lumbar y la torsión del cuello. Por lo tanto, lo más plano posible es la consigna. Algunas personas duermen incluso con la frente apoyada en el dorso de las manos o en una almohada muy plana, de modo que la nariz quede ligeramente separada del colchón pero el cuello no tan girado. También existe una almohada especial para boca abajo con espacio para respirar (como una especie de donut); no es muy común, pero ilustra la necesidad de no girar tanto el cuello. Bajo el pecho/pelvis: más importante que una almohada en la cabeza es colocar un pequeño almohadón bajo la pelvis como ya mencionamos, para alinear la columna. En prono, podríamos decir que la «almohada principal» debería ir bajo el abdomen, no bajo la cabeza. Aun así, si alguien no concibe dormir sin algo bajo la cabeza, que sea fino y suave. También podría usar una almohada a modo de abrazarla lateralmente para apoyar parte del pecho y girar un poco el cuerpo, reduciendo la presión directa en estómago. Resumen: en decúbito prono, menos almohada es más para el cuello. Es preferible una toalla doblada o nada. Y definitivamente evitar almohadas firmes o altas en esta posición.
Almohadas para piernas y cuerpo: Además de la almohada de cabeza, la postura puede beneficiarse de almohadas adicionales:
- Para lumbares: si hay espacio en la zona lumbar al estar acostado (típico en supino con piernas estiradas), una toalla enrollada o almohada pequeña allí mantiene contacto con el colchón.
- Para piernas: ya lo mencionamos, almohada entre rodillas en lateral, almohada bajo rodillas en supino, almohada bajo tobillos si hay dolor de talones, etc.
- Almohada de cuerpo entero: es un cojín largo que se abraza; muy utilizado por embarazadas y también por quienes duermen de lado para apoyar la pierna superior y brazos, manteniendo la alineación y evitando rotaciones.
- Almohada bajo pies: en personas con problemas circulatorios a veces se eleva los pies, pero eso es más tema médico que postural.
En general, la almohada ideal es la que mantiene la alineación cabeza-cuello-tronco para tu postura. Cambiar la almohada puede resolver problemas de dolor de cuello matutino casi mágicamente en algunos casos. Un detalle práctico: las almohadas envejecen, se aplastan o deforman; es recomendable evaluarlas y renovarlas periódicamente. No es raro que alguien siga durmiendo años con una almohada vencida que ya no brinda soporte. Un fisioterapeuta o experto en descanso podría ayudar a probar distintas almohadas (plumas, látex, viscoelástica, espuma picada, etc.) hasta dar con la apropiada. También se sugiere probar en casa: acostarse en la postura habitual con diferentes almohadas y pedir a alguien que vea si la columna está recta o si la cabeza cae hacia algún lado. Esa simple observación puede guiar el ajuste.
Por último, hablemos de casos especiales: por ejemplo, personas con hombros muy anchos necesitarán almohadas más altas para dormir de lado que alguien de hombros estrechos. Personas con cuello muy largo vs. corto, igual. Todo influye. Así que la elección es individual, pero siguiendo las reglas básicas de altura: lado > supino > prono en grosor. Como apoyo bibliográfico, Mayo Clinic resume: “La almohada debe mantener el cuello alineado con el pecho y la espalda”, principio que aplica a cualquier postura (cervical neutra respecto al resto de la columna).
Evidencia científica y estudios relevantes
A lo largo del texto hemos mencionado algunas investigaciones que respaldan las recomendaciones. En esta sección resumimos brevemente la evidencia científica disponible sobre posturas de sueño y salud, para subrayar qué está comprobado y qué sigue siendo consenso clínico:
Postura lateral vs. dolor de espalda: La idea de que dormir de lado es beneficioso para la columna tiene apoyo en la literatura. Una revisión sistemática (Cary et al., 2019) investigó la relación entre postura de sueño y síntomas espinales, encontrando que “dormir de lado generalmente fue protector contra síntomas espinales”, es decir, se asoció con menos dolor y rigidez al despertar. Aunque la revisión notó que hacían falta más estudios de calidad, sugirió que las posiciones laterales reducen la carga sobre la columna comparado con posiciones boca abajo o giros extraños. Asimismo, estudios específicos mostraron que alinear orejas, hombros y caderas (como en postura lateral correcta) previene dolores. Por otro lado, permanecer en posturas “provocativas” (como mitad de lado boca abajo, con torsión) se correlacionó con más síntomas cervicales. Esto refuerza las recomendaciones de mantener una postura neutra.
Colchón y firmeza – estudio clínico: Un estudio clínico robusto publicado en The Lancet (Kovacs et al., 2003) evaluó 313 pacientes con dolor lumbar crónico asignados al azar a colchón firme vs. colchón de firmeza media. Los resultados a 90 días mostraron que el grupo de colchón de firmeza media tuvo el doble de probabilidad de mejorar el dolor de espalda en cama y al levantarse, así como mejorar la función, comparado con el grupo de colchón firme. Los autores concluyeron que “un colchón de firmeza media mejora el dolor y la discapacidad en pacientes con dolor lumbar crónico”. Este es un hallazgo importante porque contradice la sabiduría popular antigua de que un colchón muy duro era mejor para la espalda. Actualmente se entiende que un colchón debe ser soporte + adaptabilidad. Este ensayo es frecuentemente citado en guías clínicas de lumbalgia, e ilustra cómo la evidencia puede guiar recomendaciones de colchones. En sintonía, entidades como la National Sleep Foundation sugieren cambiar de colchón si uno se despierta adolorido y no descansado, ya que puede ser señal de mal soporte.
Apnea posicional – evidencia: Numerosos estudios de sueño han documentado que la apnea del sueño mejora al evitar la posición supina. Por ejemplo, se define apnea posicional cuando el índice de apnea-hipopnea se reduce a menos de la mitad al estar de lado en vez de supino. Un meta-análisis Cochrane (2017) encontró que la terapia posicional (dispositivos para impedir dormir boca arriba) reducía significativamente los eventos de apnea y la somnolencia diurna en pacientes con AOS posicional en comparación con ninguna intervención. Aunque CPAP sigue siendo más efectivo en reducir apnea, muchos pacientes toleran mejor las medidas posicionales. Esto respalda clínicamente la recomendación de postura lateral para apnea leve/moderada.
Reflujo y postura – investigación: Un estudio publicado en The American Journal of Gastroenterology en 2022 (citado por Harvard Health) monitoreó 57 pacientes con ERGE en diferentes posiciones durante el sueño. Confirmó que dormir del lado izquierdo resultó en aclaramiento más rápido del ácido esofágico que dormir sobre el derecho o supino. Otro artículo divulgativo de un hospital concluye: “dormir sobre el lado izquierdo reduce el reflujo nocturno más eficazmente comparado con dormir boca arriba o del lado derecho”, explicando la razón fisiológica (esófago por encima del estómago en esa postura). Estos hallazgos han sido incorporados en las recomendaciones para pacientes con reflujo nocturno. Por tanto, hay base científica para aconsejar esa postura.
Postura en embarazo – evidencia mixta: Estudios observacionales previos encontraron mayor incidencia de resultados adversos (como mortinatos) en mujeres que dormían boca arriba en etapas avanzadas del embarazo, presumiblemente por compromiso del flujo sanguíneo. Sin embargo, el estudio NICHD 2019 (Silver et al.) con más de 8700 mujeres no halló aumento significativo de complicaciones hasta la semana 30 en relación a la postura de sueño. Aún así, los investigadores aclararon que no evaluaron más allá de 30 semanas, y muchos profesionales siguen recomendando evitar supino en tercer trimestre por seguridad. Esto muestra que si bien la evidencia evoluciona, las recomendaciones se hacen considerando el balance riesgo-beneficio (y dado que dormir de lado no causa perjuicio, se mantiene como indicación preventiva).
Funciones neurológicas y postura: Un área interesante de investigación reciente es cómo la postura influye en la limpieza de residuos cerebrales durante el sueño (sistema glinfático). Estudios en animales (roedores) han observado que la posición lateral facilita la eliminación de metabolitos en el cerebro más que la supina o prono. Se teoriza que esto podría tener implicaciones en enfermedades neurodegenerativas a largo plazo. Si bien esto aún no está comprobado en humanos de forma concluyente, sugiere otro posible beneficio de dormir de lado. No es una recomendación clínica todavía, pero es un ejemplo de cómo la ciencia sigue descubriendo efectos sutiles de la postura.
Encuestas de hábitos y preferencias: Diversos sondeos (no estrictamente estudios controlados) indican que la mayoría de personas duerme de lado y que muchos reportan menos dolores al hacerlo. Según la Sleep Foundation ~60% duerme lateral, y otras encuestas llegan hasta 74%. Estas encuestas también correlacionan que quienes duermen de lado suelen percibir un mejor descanso. Aunque estas estadísticas por sí solas no prueban qué es mejor, sí reflejan tendencias y probablemente la postura lateral es popular porque el cuerpo la encuentra cómoda por naturaleza.
Falta de investigación en algunas áreas: Cabe señalar que, sorprendentemente, la literatura científica rigurosa sobre postura al dormir no es muy abundante. Muchos consejos provienen de consenso de expertos (fisioterapeutas, médicos) apoyados en biomecánica básica y pequeños estudios. La revisión de Cary 2019 ya mencionada destacó que había pocos estudios específicos y de buena calidad sobre postura y dolor. Esto significa que aún hay terreno para investigación. Por ejemplo, no hay ensayos randomizados grandes que comparen directamente “dormir de lado vs supino” en la población general sana a largo plazo. Sin embargo, dada la dificultad práctica de asignar posturas en estudios, gran parte del conocimiento proviene de estudios observacionales, del sentido común anatómico y de extrapolar hallazgos clínicos. Y hasta ahora, no se ha encontrado evidencia que contradiga fuertemente dichas recomendaciones tradicionales.
Conclusión y recomendaciones finales
En conclusión, la mejor postura para dormir es aquella que mantiene la columna vertebral en alineación neutra, minimiza tensiones innecesarias en músculos y articulaciones, y se adapta a las necesidades individuales de salud. Desde un punto de vista musculoesquelético (fisioterapia y traumatología), dormir de lado o boca arriba con los soportes adecuados se alza como la opción más saludable para la mayoría, mientras que dormir boca abajo suele ser la postura menos aconsejable. Un experto en descanso añadiría que además de cómo dormimos, sobre qué dormimos importa: un buen colchón de firmeza adecuada y una almohada correcta son aliados imprescindibles para lograr esa postura saludable durante toda la noche.
Mejores prácticas para mejorar la postura al dormir:
- Conoce tu postura predominante y ajústala: Identifica si pasas más tiempo de lado, boca arriba o boca abajo. A partir de allí, aplica las recomendaciones: de lado (almohada entre las rodillas, almohada cervical alta), boca arriba (almohada bajo rodillas, almohada cervical baja), boca abajo (ideal cambiar, pero si no, almohada bajo pelvis, almohada muy fina en cabeza).
- Mantén la columna alineada: La regla de oro es mantener oídos, hombros y caderas en línea recta. Evita torcer la cintura o el cuello. Usa almohadas auxiliares para rellenar los huecos entre el cuerpo y el colchón, asegurando soporte continuo.
- Elige un colchón adecuado: Un colchón ni muy duro ni muy blando, que soporte las curvas naturales. Para la mayoría, se recomienda firmeza media a medio-firme, pero ajusta según tu postura y cuerpo (más suave si duermes de lado, más firme si boca abajo). Un colchón viejo deformado debe reemplazarse; la vida útil suele ser ~8-10 años. Si despiertas adolorido sin explicación, el colchón podría ser el culpable.
- Almohada correcta: No subestimar la importancia de la almohada. Cámbiala cada 1-2 años o cuando pierda forma. Asegúrate de que tu cuello no esté ni caído ni flexionado hacia arriba cuando te acuestas en tu postura. Una pequeña inversión en una buena almohada ergonómica puede prevenir mucho dolor cervical. Recuerda: cuello en línea con la columna siempre.
- Posición lateral izquierda para condiciones específicas: Si tienes reflujo, acidez o estás embarazada, intenta habituarte a dormir sobre tu lado izquierdo, pues traerá beneficios significativos. Puedes colocar una marca o configurar tu cama para favorecer recostarte de ese lado.
- Evitar supino en apnea del sueño: Si roncas fuerte o tienes apnea diagnosticada, haz todo lo posible por no dormir boca arriba. Existen almohadas anti-ronquidos, camisetas con pelota en la espalda, etc., que ayudan a mantenerte de lado. Tu respiración nocturna será más segura y tranquila.
- Cuidado al girar y levantarse: Un punto final: mantener buena postura también incluye cómo te mueves en la cama. Cuando cambies de postura, trata de girar todo el cuerpo a la vez (como tronco único) en lugar de girar solo el cuello o la cintura bruscamente. Al levantarte por la mañana, incorpora primero de lado, empujando con las manos, evitando sentarte bruscamente desde boca arriba (sobre todo si tienes problemas de espalda). Estos hábitos protegen la columna de movimientos repentinos que pueden ser perjudiciales.
Consejos adicionales para evitar dolor y mejorar el sueño: Mantener una rutina de estiramientos suaves o yoga por la noche puede relajar los músculos y facilitar que adoptes una postura cómoda al dormir. Unos minutos de respiración profunda y relajación antes de acostarse también ayudan a reducir tensiones (a veces nos vamos a la cama con la espalda contracturada por el estrés del día). Adecuar la altura de la almohada a tu colchón (por ejemplo, colchón de espuma blanda puede requerir almohada más baja porque te hundes más, colchón firme puede requerir almohada más alta) es un detalle a considerar. Y recuerda que la comodidad es clave: la mejor postura del mundo te será difícil de mantener si no te resulta cómoda. Por ello, escucha a tu cuerpo. Si bien las recomendaciones generales apuntan a favorecer ciertas posturas, cada individuo puede necesitar ligeros ajustes. Como dijo un especialista en sueño, “La mejor posición para dormir es aquella que te permita dormir profundamente toda la noche”, añadiendo que se pueden hacer modificaciones para que esa posición sea lo más saludable posible. En otras palabras, es un balance entre ciencia y preferencia personal.
En definitiva, adoptar una postura adecuada al dormir es una inversión en salud: reduce dolores musculoesqueléticos, previene problemas como apnea o reflujo en la noche, y mejora la calidad del descanso. Con el soporte correcto de colchón y almohada, nuestro cuerpo puede realmente recuperarse durante el sueño. Dormir bien es tan importante como dormir en la posición correcta. Si tienes dudas o problemas específicos (dolores persistentes, condiciones médicas), no dudes en consultarlo con profesionales – un fisioterapeuta puede aconsejarte ejercicios y posturas, un médico del sueño orientarte sobre hábitos nocturnos, y un asesor de colchones sobre el equipo de descanso óptimo. Combinando sus perspectivas, podrás crear tu “hábito de sueño” ideal. ¡Buenas noches y buen dormir… en la postura adecuada!
Bibliografía y referencias
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- Kovacs, F., et al. (2003). «Effect of firmness of mattress on chronic non-specific low-back pain.» The Lancet. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14630439/
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- American Journal of Gastroenterology (2022). «Impact of sleep position on nocturnal acid exposure in GERD patients.» https://journals.lww.com/ajg/citation/2022/01000/salvage_procedure_for_double_trouble_in.10.aspx
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- Mayo Clinic. «Sleeping and Aging Well: Choosing the Right Pillows for Neck, Back, and Knees.» https://store.mayoclinic.com/education/sleeping-and-aging-well/?srsltid=AfmBOopRIex-UrWO9V4kstponhMx5-4IQCB0BjZaTxtCan6c6jVSRt_3
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- Harvard Health. «What’s the best sleep position to combat heartburn?» https://www.health.harvard.edu/diseases-and-conditions/whats-the-best-sleep-position-to-combat-heartburn
- Sleep Medicine Research. «Effect of body position on sleep apnea severity.» https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6740055/
- University of Rochester Medical Center. «Good Sleeping Posture Helps Your Back.» https://www.urmc.rochester.edu/encyclopedia/content?ContentID=4460&ContentTypeID=1
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